miércoles, 21 de septiembre de 2011

DASEIN la niña flor de Monica Gameros [méxico], Arte plástico de Álvaro Sánchez (guatemala)

EDICIÓN ESPECIAL



DASEIN
la niña flor
Mónica Gameros
Cascada de Palabras
cartonera

Índice
I
Soy una niña flor vomitada por el limbo
devuelta a la tierra de los muertos
Soy una niña flor que gira y gira en medio de
una marabunta que viaja por las entrañas de la tierra, a
bordo del gusano naranja, perdido entre las grietas de este Mictlán...

II
Cuando niña, me gustaba subir a

lo más alto de la casa del abuelo,

recostarme sobre las tejas,
perderme en las nubes...



III
Nacida en Aztlán, emigro desde la locura y la ceguera hasta el llano del génesis
Sobre el camino de mis abuelos voy contando cuarzos
y amatistas, riachuelos escarlata, montañas rasgadas.
No soy como los viejos que viven para tejer
la tierra, adorar a dios, mantener con vida al sol...

IV
Soy canto del viento, hojas arremolinadas por el terror;
al pie del volcán bailo sin descanso.
Mis ojos brincan sobre el filo de la quebrada
donde la mirada se me cansa, anegada por la miseria...

V
Hoy todo es un segundo cristalizado. Busco espacio. Me fragmento:
soy un satélite a la deriva, el sueño de un ateo.
Sobre la arena mis ojos son parabólicos. Las estrellas se abrazan y cubren al mundo,
protegen nuestra frágil existencia. Desde el infinito lanzan resplandor...

VI
Aquí, detenida, quiebro mi nostalgia en la bahía,
soy ola rota, espuma, brisa. Pienso en la oscuridad del mar abierto,
en el rugir de los dragones ocultos en la negra noche, salvajes y hambrientos...

VII
América, mis raíces vienen de la tierra negra & a la tierra negra
he devuelto la semilla blanca. Esto que soy, este montón de huesos,
convertidos fueron sobre el canto del viento...

VIII
Emigro como todos los días, escapo por el cinescopio.
Hartos del asfalto, de los cielos espejo, de las nubes incrustadas en rascacielos,
mis ojos suben al avión para saltar & rebotar sobre el cielo...

IX
Yo nunca pensé en caer, sólo pensaba en volar
Envidiaba a las aves, a las nubes, sin propósito alguno,
sólo flotan sobre el mundo...

X
Cómo decirte que el tiempo está hecho de burbujas
que el mar canta mientras se lanza contra la arena;
que las luces del cielo son cascadas de tiempo;
que los peces son manecillas de lo eterno...

XI
No hay trucos. ¡Salta!
La lengua del dragón nos llevará al puente ácido:
nuboso sabor a tierra, nuboso salado, nuboso amargo.

XII
Incoherente, enfrento al mito de la perfección.
El mito es una roca inmortal. Inmutable
me lleva al exterminio, al sometimiento de una sola idea...

XIII
Un huracán de palabras danza sobre nuestras fauces huecas. Anormales,
somos jauría, somos clamor; en manada vamos
hasta los rascacielos de las mariposas sedientas...

XIV
... las palabras se convierten en código de barras;
la historia la re interpretan para transformarla en nuevos significados,
reacomodan el pasado, manipulan el presente,
construyen el futuro para conservarse.

XV
Las manadas siempre me han parecido monstruos de mil cabezas: irascibles,
terminan por comer a sus crías & aceptan la fatalidad del destino,
ríen mientras se destruyen por diversión.

XVI
Atascada en debates sobre las circunstancias,
soy la niña flor aliada con la nada…

XVII
Rodeada por los demonios de la carne,
me deslizo entre desgracia en maremoto.

XVIII
Alma, destino y creación divina, son fantasía de asesinos.
Y qué si somos ángeles, demonios o simple carne...

XIX
Que se jodan los corazones de hielo que no suspiran;
que se jodan los ojos que no se embelesan y
se amotinan y se congelan por noches enteras...
XX
No tiene sentido acrecentar los miedos, carece de importancia: la libertad
completa y absoluta es como romper el viento…

XXI
Hoy es uno de esos días en que desearía ser etérea, sin entrañas ni sesos,
sin labios ni brazos clamando por nada, apenas
una pequeña partícula suspendida en el viento que toca tu cara...

XXII
Al pie de la ceiba, el tronco se yergue desde el útero de Gaya.
Sus ramas nos protegen & extienden raíces
para enlazar todos los mundos con las estrellas.

XXIII
Inicio cada ciclo cósmico con la sangre que de mí escapa,
a cuatro manos arranco latidos al tambor de la creación,
mi mano izquierda es lengua de fuego,
ojos por huellas, llagas por palmas,
destruyo al universo.

XXIV
Desapareces poco a poco entre las olas...

XXV
Soy la que elige, la que observa, la que cuestiona…


FRAGMENTO

VII

América te he dado todo,
ahora no soy nada
Allan Ginsberg

América, mis raíces vienen de la tierra negra & a la tierra negra
he devuelto la semilla blanca.

Esto que soy, este montón de huesos, convertidos fueron sobre el canto del viento;
se tornaron juego, palabras, suspiros; todos se cubrieron de ego:
me calzaron, me vistieron, me domaron y luego me abandonaron al tiempo
& me quedé con el canto escurriendo por mi mano.

América, esta mancha blanca, esta sangre depredadora,
esta idea tuya de la vida: me hace nudo la calma, me rompe cada mañana.
Al amanecer de mi memoria lo estalla; me deja en silencio,
me resguarda en medio de la pesadilla humana.

América, del trigo vengo & el maíz está en mi sangre: soy mar, del río caigo.
Soy espada, soy jade: soy guerra, violencia,
amor impuesto,
una oración nocturna ante la duda absurda.

Si canto, las cañadas estallan.
Si bailo, los ríos sangran: no sé tejer la tierra,
no sé bailar para unir al universo,
no veo el ombligo del fuego nuevo:
tu lengua se me escapa.

América, soy niña, flor, tierra negra;
en el vacío monto sobre el terrible silencio.
El paisaje es roca, las ciudades histeria,
los gusanos delirio que traga viento.

Soy duelo, moneda rota, semilla perdida.
Soy una roca pintada por la mano de una niña;
soy palabra en medio de la niebla, una cruz blanca en la guerra,
una granada que cae entre tus hijos.

Sigo siendo la prueba de tu derrota.

En mis manos, en mis piernas,
veo a las mujeres humilladas en tiempos de guerra;
en mis ojos veo los del depredador furtivo: demonio blanco de oscura mirada,
de cabello negro, de piel nevada,
de implacable deseo.

A morir vengo; exploro mis polos, descifro mis códigos, doy trazo a mi paso.

Sueño con dar dirección a mi aliento en el universo;
sigo contemplando la belleza de otras dimensiones
donde soy la niña flor, la tierra negra, el aire volcánico,
el agua marina, el fuego de estrellas.

Allá, soy la voz de la niña que se hunde en las nubes
para alcanzar las palabras vueltas mariposas en ruta al sur,
invasoras de la miseria humana.

Allá, soy hoja seca migrante de la brisa,
una gaviota atrapada en la tempestad,
un grano de arena cayendo desde una estrella en agonía.

Me reconozco en el dolor de la tortuga sobre la arena.

Destilo violencia.


ENVIOS A CUALQUIER LUGAR DEL MUNDO
contacto: monicagameros@gmail.com

jueves, 15 de septiembre de 2011

EL COSTO DEL FUTURO by Monica Gameros

Indecisa he perdido trámites, he olvidado cosas importantes, he perdido bienes, empleo, casa, familia. Las decisiones siempre son difíciles, las consecuencias son menos graves cuando se asumen desde antes de hacer nada, es decir, cuando pensamos antes de actuar. No sé, será que si estás consciente de los errores es más fácil solucionar algo, o será que estoy envejeciendo.

Recuerdo mi juventud, mi adolescencia llena de errores y riesgos innecesarios. La idea de la muerte propia no pasaba ni por asomo en mi pensamiento, era libre. Hay que aceptar que si quieres ser libre tal vez estés soltero por muchos años; lo mejor de todo es que con el tiempo la soledad se vuelve deliciosa, hedonista.

Vives sin pensar en los riesgos, sin pensar en las consecuencias, te dejas llevar y dejas de lado todo, al fin y al cabo, "el mundo ya estaba podrido y cómo lo podrías cambiar tú, un insignificante mortal; si los políticos no lo hacen es por algo, seguro los matan si defendieran tus intereses". ¿De verdad lo crees?

“Todos roban, unos más, unos menos, el PRI por lo menos dejaba trabajar” escucho sin importar en qué boca, en qué género, en qué edad. Hay una certidumbre de la gente por votar para que el partido que gobernó por 70 años, con todos sus defectos, con toda su responsabilidad del estado económico nacional, con toda su responsabilidad sobre el crecimiento del narcotráfico, vuelva al poder.

Me pregunto qué piensas que solucionará el viejo partido, ellos gobernaban cuando pagamos el FOBAPROA, seguimos haciéndolo; ellos permitieron la firma del TLC con claras desventajas para los productores nacionales y muchas ofertas en pago de aranceles. Ni siquiera podemos producir el maíz que nos llevamos a la boca todos los días, tenemos que importarlo porque las políticas públicas para la producción agrícola no funcionan. La consecuencia es que el campo en crisis se ha rentado para la siembra de marihuana, porque los productores nacionales no pueden competir en costos con la agronomía estadounidense que está apoyada por el gobierno federal, technologizada produce ventas seguras gracias al apoyo económico institucional.

No hay forma de que la clase política pueda tirar la primera piedra para linchar al chivo. No hay forma de evadir la responsabilidad de una clase política interesada en los dividendos antes que en la “nación”: ahí los resultados de un sistema educativo mediocre, incapaz de enseñar a leer, a escribir, a expresar las ideas, los sentimientos, los deseos; ahí los resultados en el manejo del petróleo: PEMEX quiere invertir dinero en una petrolera española y ¿trabaja en números rojos? Alguien explíqueme porque yo no puedo entender este discurso.

El desempleo, los empleos mal pagados, la falta de prestaciones de ley para los nuevos trabajadores, son pequeñas pero importantes batallas perdidas de la clase laboral. Todo lo perdido fue ganado durante décadas de movilización sindical, cuando ello implicaba mejoras al salario y a las condiciones de trabajo. Eso ya no existe.

Hemos cedido como ciudadanos ante la vorágine sin sentido de la avariciosa ambición de la clase política. No hemos protegido a las generaciones nuevas. No hemos exigido mayor presupuesto para educación gratuita de calidad –desde el preescolar hasta el de posgrado-, cultura, arte, investigación científica y social, desarrollo tecnológico.

La consecuencia: deserción estudiantil, generación de la clase técnica, anulación de la investigación científica, social, histórica; se pierde el pasado, se fragmenta el presente, se destruye el futuro.

Engolosinados con el consumismo del libre mercado, hemos permitido la entrada a la competencia desleal del mercado de fayuca, de la comida transgénica, de la ropa maquilada en la frontera norte y etiquetada con marca transnacional y una serie de “necesidades” que hemos "aprendido" en la vida.
Las sociedades con menor corrupción, viven vigilando el recurso de los erarios públicos. Hoy nuestra deuda con USA está al doble de lo que teníamos en el año 2006.

La paz ya no existe. Las batallas entre mafias de las películas de los Hermanos Almada son génesis de nuestros días, la ficción nos ha alcanzado en la esquina del barrio. Ya no pasa en el desierto, ya no pasa en las fronteras, ya no pasa en las noches, ya no pasa sólo en los barrios marginales, ahora pasa en el supermercado, frente a la escuela, en los funerales.

Más de 50 mil personas han muerto en las confrontaciones de la guerra antinarcóticos, incluidos agentes federales estadounidenses, las consecuencias: tráfico de armas, tráfico de droga, lavado de dinero, trata de personas, prostitución infantil, prostitución turística, abuso de menores, violación de seminaristas son algunos de los pecados de nuestra omisión.

Estamos a un paso de convertirnos en maquiladora internacional llena de ghetos, cuna de prostitutas, chulos y chichifos, desierto inmenso, incendio voraz, zombies caníbales.

Por si fuera poco, la reforma política que se debate en el congreso acaba de aprobar las candidaturas independientes: es la puerta para el ingreso de “Ciudadanos independientes” de partidos políticos, ¿así llegaría Berlusconi al poder?, no imagino el día del informe presidencial en voz de Azcarraga, Slim, Salinas. No soy pesimista, estamos en un país en el que se vota por el más guapo, el ganón, el voto útil.

Han cambiado las leyes para que el activismo se vuelva “civilizado”, ya sólo nos falta que nos construyan el marchodromo y que en efecto las demostraciones civiles de inconformidad se hagan ahí. Puedo imaginarlo ¿sabes?, un espacio gigante con un circuito sobre el que se podrá marchar con pancartas, con furia, con saña y enviar el mensaje del descontento vía cámaras instaladas en circuito dentro de nuestra libertad de expresión para ser presentada en los noticiarios por apenas 20 segundos.

Seguir así es como saltar al filo del barranco. Imagina la situación en 20 años, en 30 años, en 40 años. Hay más de 7 millones de jóvenes que no estudian y no trabajan, la mayoría son mujeres, el embarazo antes de los 20 años es mayor. Hay 10 millones de indígenas marginados y en desventaja absoluta. Hay 10 millones de pensionados y el sistema se cae, que pasará cuando seamos 30 millones.
El empleo se ha vuelto un camino de dos vías, el juego del policía o el narco; albañil o trabajador de mantenimiento; universitarios sin empleo, científicos sin presupuesto, filósofos e historiadores sin empleo. Como si el conocimiento no fuera importante, como si todo en la vida fuera apretar botones.

Más de uno dirá ¿y la propuesta? No la conozco. Por más que pienso en el camino pacífico lo veo improbable y temo la destrucción de la esperanza.

Mientras propongo que para acalambrar a la clase política y vernos entre la masa, hagamos uso de nuestra libertad de opinión, de ideas, de expresión con la realización de un acto simple de DESOBEDIENCIA CIVIL y acciones comunitarias.

martes, 23 de agosto de 2011

LA NIÑA MOLOTOV



a los estudiantes chilenos  con admiración por su lucha
en pos de la educación gratuita en su país.
Fuerza chilenos, el mundo entero está con ustedes
desde México, un abrazo



“En mí, creo que se trata de un pesimismo natural;
natural y radical.
En el fondo,
creo que soy una de las pocas personas
que cree en la mortalidad.
Eso influye mucho.
Sé que todo va a acabar en fracaso.
Yo mismo. Vos también”.
JUAN CARLOS ONETTI



América, ejércitos de billetes van en camino a la guerra,
de la nada surgen a la nada vuelven; desfilan podridos, ciegos, sordos;
sonríen con rostros prestados y mantienen en vilo el momento
en el que nos entregamos al naufragio: resignados,
conformes con la injusta verdad donde sólo somos peones,
carne de cañón, un numero al azar.

Limitan y encarrilan a los dóciles que en vano
tratan de conseguir la calma de los indignados.

Sé que carezco de claridad frente a la niebla, tramposa cubre el paisaje y éste engaña con
veredas arboladas, valles claros, días soleados, explosiones de endorfinas.

Por más esfuerzo que haga, no logro entender las reglas del juego:
sigo sin aceptar los costos de la vida; los pagos diferidos de
la miseria; las caídas libres en las fauces de la euforia.

Como si fueran templo, los billetes chorrean sangre sin deteriorarse bajo el enjuague,
viajan de la mano de un pobre a la de un miserable;
escapan de los dedos cautelosos que se resisten a soltarlos,
se convierten en segundos de años luz.

Será que carezco de la ansiedad por tenerlo todo para guardarlo en el olvido.
Será que no comprendo cómo es que sigues y sigues,
sin pensar que hoy es un suspiro,
que esto se terminará cuando alguien tome nuestro sitio.

Me impacienta la fatal tendencia para aceptar la realidad próxima,
sonreír frente a los escombros, arrinconarse para soportar las mellas;
creer que no es posible, que ya todo está perdido…
Conviene harto que aceptemos sin cuestionar,
que tengamos fe en la suerte y la sensualidad;
que atesoremos lo único que no tenemos,
que ansiemos trabajar para obtenerlo,
que les paguemos por hacerlo.

No logro entender al complejo personificando su despilfarro,
con su obscena ansiedad de comprar, con su ley de que todo tiene precio:
termina por clonar la imagen de la felicidad & la normalidad,
pero su hedor plástico permanece,
no sabe a nada, no tiene textura, no hay matices en su color,
sólo brillan como el charol.
¿Soy la única sin sentido del humor?
no entiendo el lado amable, me indigno ante lo inaceptable e
inconforme permanezco en el asombro.

¿A caso no es suficiente abuso de poder para enfurecer?
¿Para sentir el hervor de la sangre, la llaga de la angustia,
el latigazo de la empatía?
                     ¿No es tiempo de dejar de perdonar y olvidar?

Y qué importa si no soy chilena, argelina,
irakie, cubana, venezolana, inglesa, griega.

Hoy soy la mecha prendida, la tinta vuelta transformada gasolina,
la voz sumergida en indignación.

Cómo seguir aliviada de no estar en medio del fuego cruzado,
de no permanecer bajo el chorro de químicos que intentan anegarme el grito;
de no ser detenida, torturada, desaparecida.

No importa si no eres pobre, igual temerá por la noche;
no importa que seas rubio, igual podrías ser asesinado en un campamento de verano;
no importa si eres hombre, mujer, niño,
las balas vuelan en parvada hasta encontrarse contigo.

Es en medio de la guerra, de los cañones y las balas,
que el amor escupe vida; es entonces
que se debe escribir, cantar coplas,
beberse los labios de la amada que te anhela en la distancia,
porque si no es en medio de la guerra que se tiene que hacer poesía,
no lo será tampoco en medio de la calma:
                        La verdad no entiendo la paciencia;
                        la verdad, hoy
                        soy una bomba molotov.



[a los indignados]
...libertad SOY moneda rota VACÍO luz en tus ojos ALARIDO...



IMPACTO

No hay nada como añorar al extraño
amor que nos fragmenta
a toda velocidad
impío, silencioso, maquiavélico
La niña flor


Sólo pienso en verte frente a mí, con esos ojos profundos, con tu semblante calmo,
con tu cabeza en paz como bandera blanca al ver la televisión llena de balas, escurriendo sangre;
y luego, tus brazos como un manto, tus besos en lluvia,
quisiera evaporarme, viajar con el viento
hasta tu mano fuerte en puño en protesta

Deseo, vaya que deseo, tenerte en el centro de mi pecho astillado,
verte en picada, sobre el caos, sobre la furia;
levantaré los brazos y cederé paso
directo a mi archivo de recuerdos imaginarios donde gritas que me amas
y levantas la voz para hacerte escuchar sobre la cordillera nevada

Mis ojos preguntan por tu rostro, mis dedos
extrañan tocar tu barba y mi lengua enloquecida
no hace más que preguntar por tu voz;
no creo que sea nostalgia lo que despiertas
creo que es un huracan de fuego
un puente en medio del abismo
una puerta en medio de la nada.

Las palabras se me escapan, los calificativos son inutiles,
no alcanzan para describir lo que dentro de mí estalla.

domingo, 24 de julio de 2011

ESTALLIDO



ESTALLIDO
Mónica Gameros
Edit. Cascada de Palabras, cartonera
México, DF 2010

PRÓLOGO


MÓNICA GAMEROS
EL ÁNGEL CAÍDO QUE SE REBELA DE NUEVO

Tulio Mora


Ya casi no se encuentra lo que en los años 50-70 del siglo pasado se denominaba, así sin más, “poesía política”. No se derrumbó solo porque los pontífices de la pureza de la palabra tuviesen rubor de la voz alta y discordante que comprometía a la belleza neutral en incómoda posición frente a la cotidiana brutalidad de las desigualdades sociales; también el tren bala de la historia que bifurcó sus caminos, cancelando los rieles de la falsa utopía, la arrojó al olvido en algún puente. Eso que se llamó el fin de la historia, casi 20 años antes ya había sido el fin de la palabra poética airada, de sentimientos contrariados entre el llamado a la rebelión y la ternura del día de la esperanza.

No era tan fácil, por lo demás, mojar sobre llovido. Repetir la estética de la profecía de Pablo Neruda, César Vallejo, Efraín Huerta, del mismo Octavio Paz en sus cinco segundos de brigadista internacional en la España republicana, aún era posible hasta la Espiga Amotinada, Roberto Fernández Retamar, Jorge Enrique Adoum o Juan Gelman, ya en los 60-70. Después la comba que derribó el muro de Berlín desladrilló el mundo de la Guerra Fría y con él se desvaneció la poética de la ira.

Por otro lado, ¿quién no ha escuchado cientos de veces y visto la película de los Pink Floyd “The wall”? Contradictoriamente, en el video clip de esa canción lo que vemos y tarareamos no es la caída del muro de Berlín, sino la biografía resignada de un ciudadano-ladrillo más del capitalismo, de un invisible e insignificante escolar, desmintiendo a Bertolt Brecht (otro poeta anatematizado ideológicamente) para quien la gran muralla china o las construcciones egipcias y hasta las de la América prehispánica no homenajeaban con su permanencia al monarca que ordenó su monumentalidad, sino a los esclavos que habían vengado su miseria en ese desafío de arañar el cielo con las manos enlodadas. El mito de Sísifo en versión de Camus: la fatalidad de la esclavitud convertida en venganza secreta. Echaré a rodar una y miles de veces la piedra de mi destino cuesta arriba de la montaña y me divertirá viéndola caer esas miles de veces y así toda la eternidad.

¿Pero qué diablos es la eternidad para un ladrillo? Las montañas podrían decirnos algo. También Mónica Gameros que ya en un contexto de plena imposición del neoliberalismo globalizado se propone, como el ángel caído (“Caída libre” se llamó su anterior libro), en cuanto toca el suelo volver a alzar la voz de la rebelión. “Rebeldía poética” puede entenderse de varias maneras pero la principal es que cuestiona de nuevo a la palabra descomprometida, que hoy no se llama pura, sino “poesía de la palabra” y está tan de moda entre los poetas profesores latinoamericanos que enseñan en los EEUU envolviendo la alabanza de la vieja estética reaccionaria en nuevo paquete.

Ya se sabe: quien no quiere hablar de las guerras de Iraq y Afganistán, de las tres cuartas partes de la humanidad empujadas a un destino de irreciclables, del deterioro planetario (por fin la constatación de la fatiga de una tierra devorada por el apetito incontinente del sistema es más elocuente que las ideologías), de las políticas migratorias racistas, es porque vive del sistema y en esa condición el silencio, el sagrado y místico silencio de los cómplices se vuelve artificio, mentira, barroquismo, neobarroquismo, medusario que obtiene becas, premios, viajes, publicaciones internacionales.

Aquí es donde Mónica Gameros se subleva porque, aparte de saber que es un ladrillo más, pero capaz de arrojar su poesía contra los elegantes vitrales de las tiendas de firma, nos recuerda que la felicidad es delictiva (“sólo un imbécil puede hablar de la felicidad en este mundo”, declaraba un agudo historiador peruano antes de traicionarse éticamente), que no quiere lectores pasivos, sino enardecidos, empujándonos al sádico amor que arroja a los amantes a la mutua mutilación.

No nos equivoquemos: eso que pasa por claridad iracunda no es literatura de propaganda, sino la osadía de caminar por el precipicio de la llaneza y lograr sortearlo. Estos poemas también podrían ser letras para conciertos de rock heavy metal, imaginemos cantados en un estadio con la consigna de liquidar al sherif global. Palabra de la nueva anarkía (así, con “k”), “maremoto apócrifo”, de kamikaze, ladrillazo contra todos y todo: contra el falso revolucionario, contra el inútil poeta dios (ese hacedor del silencio con tarjetas de crédito). Poemas de indignación, viviendo en la ciudad del caos (lo mismo da que sea Nueva York o el DF o Calcuta) e intercambiando con su doble o clon (mg2) las confesiones de una habitabilidad irrespirable. Es otra manera de hacer poesía política con identidad explícita:


[IDENTIDAD]
Soy poeta porque no pienso callar/
porque no dejo de pensar/
porque no dejo de amar.

Soy poeta porque no podré olvidar tus palabras/
soy guillotina para tu discurso/
navaja pendiente de tu solapa.
Aguardo el momento para cantar
loas al odio que no me deja olvidarte.

Soy la kamikaze que explotará con versos
todas tus mentiras dispuestas en coro
para el concierto donde tú quieres ser DIOS

Soy la terrorista de tu vida/
Soy el eco que no puedes callar/
Soy poeta/ escribo/ te exhibo

En el siglo XIX los anarquistas, esos ultra individualistas conmovedores, habían declarado la guerra al sistema nada más que por sí y ante sí. Se negaban a tener un partido, organización y a veces hasta cómplices. La suya era la inmolación casi refleja echando bombas por extravagante exasperación. Un día de 1891 Ravachol decidió poner un artefacto explosivo en el edificio donde vivía un juez que en su opinión representaba al poder francés. Fue su manera de responder a una masacre en la que 44 trabajadores fueron asesinados por las fuerzas del orden. Por suerte la bomba de Ravachol no ocasionó muertes y cuando fue arrestado la policía le advirtió que se había equivocado de piso. Solo respondió: “para mí todos son iguales que el juez”.

Pero el sentido con que Mónica Gameros se declara “anarkista” es de quien quiere que su voz se oiga, que la sordidez del poder no la acalle, que el sol la acaricie y proyecte su sombra en la tierra, que sig-ni-fi-que, esa condición básica de la escritura crítica para borrar la in-significancia de las jerarquías del sistema. Es la voz del ángel caído que se alza cuando México se desangra.

Lima, julio de 2010







Primera parte
DEL ESTALLIDO DEL PERFECT SOUL
El cielo se congestiona con mi aliento


[NADA IMPORTA]
No importas EN ABSOLUTO.
Sólo importa SER FELIZ
Ser feliz es fácil
Se puede comer/
inyectarla en tus venas/
insertarla bajo tu piel.

Ser feliz es accesible.
Se compra en cajitas con diasepam/
en té relajante/ en una montaña de tabaco/
en una faja de contención para las angustias/
en una taberna con whisky, ron o tequila.

Ser feliz es importante.
Adquieres importancia alquilando váginas/
pagando moteles de paso/
comprando autos robados/
aniquilando entrenadores de alto impacto
para tu gimnasio del contrabando.

Ser feliz es figurar en la lista de Forbes
aunque sea por narcotráfico/
enriquecimiento ilícito/
tráfico de influencias/
fraude bancario/
exportación ilegal de sueños.

Ser feliz es imprescindible.
Ya habrá tiempo para enloquecer con los créditos/
adelgazaremos involuntariamente/
así ha sido desde que tengo memoria.

Pero ¿qué importa?
si lo que importa es que no nos estalle la bomba/
que no vengan a mi casa/
que no apresen a mis hijos/
aún quieren seguir persiguiendo a la felicidad.

Al final/ no importas.
No importa nada en absoluto/
SÓLO IMPORTA SER FELIZ



Segunda parte
VERSO INVASOR
Llevemos la poesía más allá del papel y el libro/
inundemos las bardas de la Ciudad


[RESISTENCIA]
Lo más difícil que he hecho
ha sido vivir sin iluminados/
sin dios/ sin dueño.

Lo más grave que he hecho
ha sido resistir a pesar de tus ansias por exterminarme
ignorarme/ hacerme invisible/ callarme.

Lo más intrépido que he hecho
ha sido no cerrar la boca/
no guardar silencio/
no reprimir los adjetivos
para describir tu cinismo.

Incrédulo, miras con temor/
soy el sable apuntando tu vientre/
Soy un altavoz con un centenar de ecos/
Soy el zapato en tu cara.

Si miras bien
soy la chispa detonante
& tu cara
es un garabato.



Tercera parte
LA SOLEDAD ES UNA CASCADA
DE PALABRAS ENMOHECIDAS
¿Existo o soy el sueño de alguien más?


[ASMA]
Yo quiero escribir…
Tú ME OFRECES un cerillo


[PROPÓSITO]
I
Primero fui un aterrador diagnóstico/
luego/ un impulso para el viaje/
al final/ solo un motivo
para aprehender al olvido.

Luego fui silencio/ duda/ anarkia/
remolino y huracán/
eco y espacio/
el vacío y la nada/
la triste soledad.

II
Soy un signo de menos/
un número rojo/
un espacio en la lista de
desaparecidos para hacienda.

Soy la eterna decepción
para las buenas costumbres/
una silla vacía en el juego de bridge/
una oración ausente en la fila de la iglesia.

III
Soy utopía/
un grito en medio de la plaza
bañada en sangre/
Soy una letra/ un verso/
un poema que canta/
que atrae lo poco que te queda
de libertad.


[SENTIDO DE EXISTENCIA]
¿Soy Dios sólo porque soy poeta?
DIOS y YO
¿no servimos de nada?

jueves, 21 de julio de 2011

IDEAS PARA VOLAR



by Monica Gameros
Editorial Start Pro
Colección DESTOSDEMEDOS
México 2009



A mi hija Lisa Björk
PROLOGO

Moon, el despegue y la Poesía fantástica

Este libro transita hacia una sencillez con magia. Parecía difícil escapar de Kronos, pero la Poesía de Mónica Gameros gana ahora en experiencia y madurez; de los versos al través del tiempo en Kronos al discurso poético de las ideas para volar, encontramos una voz poética más intensa, evolucionada, mágica. Esta vez Mónica crea pedazos de mundos virtuales, mundos que no pueden existir si no es en la imaginación, en los estados de ánimo, en la magia de la Poesía. La creación de mundos o de pedazos de mundos a los que nos transporta, donde nos sumergimos de cabeza para vivir lo que ella nos transmite. Un viaje cognitivo y emotivo a la vez, gracias a la creación de imágenes y ambientes, un viaje al mundo mágico que solo es posible en la Poesía que nos rememora las peores pesadillas y los sueños trágicos. ¿Soy yo mi propio sueño? Es tan corto, tan prescindible que quisiera vivirlo para siempre. A lo largo del libro, el discurso poético se mantiene, navegando en el tiempo y el espacio. Quetzalcóatl existe. Yo soy un millón de yos. Viajo a través del Universo mientras tiempo y espacio se desgajan, sentada sobre los tobillos, tejiéndome las manos.

El valor de la Poesía consiste en su testarudez, en que persiste en aportarnos sensaciones diferentes en lecturas sucesivas. Los versos atrapan al lector y lo motivan a realizar un viaje alucinante, fantástico; cada Poema puede leerse varias veces y el libro soporta la lectura del azar, sin embargo, la unidad del contenido existe, de principio a fín. Mónica puede presumir de un discurso poético original y continuado, evolutivo, sólido. Aún más. Este libro es diferente a los tres que le preceden. Establece un antes y un después. La liberación y confirmación del yo poético. Un discurso particularmente propio. Es Moon y la Poesía. Un discurso que promete viajes, visiones, interpretaciones; un despegue y la afirmación de un estilo propio que esperamos celebrar en nuestros próximos encuentros. Y un atisbo, al final un relato en prosa que anuncia ya un futuro desafío: la prosa fantástica. Un género o subgénero literario que abordarán nuestros futuros escritores, ahora jóvenes. Moon publicará libros dentro de algunos luxares, con historias fantásticas buscando renovar la literatura para captar el interés de los futuros lectores, nativos digitales.

Edgar Artaud Jarry



SOLARIUM
Nada es lo que absorbo
Ellos sonríen y eyaculan
Jadean y compran
Yo… Sigo el camino dentro de mi esférica soledad

Por las noches
corriendo por la autopista con los ojos vendados,
rezo para que llegue el día de la estación final

Soy indiferente e invisible
Imposible de soportar
Inasible
Ermitaña.



CON LA LUNA EN LA BOCA

Guardo silencio
La luna sonríe cuarto menguante
para navegar, ola tras ola,
canto a canto

Es la eterna duda…
¿En qué me transformo?



                                   

martes, 19 de julio de 2011

Oscar Altamirano, poeta, exguerrillero y rebelde nato

Presentación

Oscar es un hombre con las palabras y el carácter necesario para sostenerlas. Es un humanista, un liberador de las pesadillas del exterminio político que apabulla cada día de nuestra absurda existencia, un soñador. Autor de Pata de Perro de la Editorial Start Pro (2009), Oscar tuvo a bien entregar en julio de 2010 a Cascada de Palabras/cartonera, su libro Chirona, historias de prisión. Un compendió de narrativa simple y construcción de ambientes que rebasan cualquier idea que se tenga de lo que es una prisión clandestina para presos de conciencia.

Con palabras de hierro, el autor de Chirona, historias de prisión, se define como un amante de la libertad, de la muerte, de la vida.

Su libro dibuja los sinsabores del precio que pagó por su amor a la libertad; de sus días y sus noches en las prisiones clandestinas de México, cuando cayó preso y fue desaparecido por el Estado mexicano en la década de los 70; de esos momentos en que estuvo preso en diversas cárceles para acallar su conciencia y limitar su espíritu.

Afortunadamente para el resto de nosotros, no lograron pisar sus ansias de justicia y con aún mayor fortuna para nosotros, no le mataron y le desaparecieron como a cientos o quizá miles más de nuestros conciudadanos que se decidieron a tomar las armas como respuesta única a la tiranía de la llamada dictadura perfecta.


Aquí sus historias: Mónica Gameros, editora.


Fragmentos:


para los perseguidos/ presos/ desaparecidos/ por el gobierno represor y asesino

para los poetas rebeldes/ para los rebeldes –por su rebeldía poetas
 

“La CNDH confirmó a la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos (Limedh) que los dos integrantes del Ejército Popular Revolucionario (EPR) desaparecidos desde el pasado 25 de mayo en Oaxaca no se encuentran en el Campo Militar número 1.

(…)

El pasado viernes autoridades militares se comprometieron a permitir la entrada al personal de la CNDH al campo militar. Mientras que un actuario del juzgado sexto de distrito de amparo en materia penal acudió esa noche al cuartel para informar que se había tramitado un amparo por la presunta desaparición forzada e incomunicación.”


La Jornada, lunes 20 de agosto de 2007



El 29 de julio de 1977 me detuvo la policía judicial del estado con el compañero n en jojutla morelos/ por la noche nos entregaron a la policía política brigadas blancas/ luego el calvario/ nos llevaron al cuartel militar de cuernavaca/ un par de días/ después a la procuraduría general de la república en el distrito federal/ en celdas clandestinas ubicadas en la azotea/ tres días/ un viaje al cuartel militar de tuxtepec oaxaca/ seis días más…. finalmente al campo militar número uno en la ciudad de méxico/ conocido como el campo marte/ hasta el 3 de noviembre/ casi tres meses/ en todos lados nos torturaron….

algún día entre septiembre y octubre nos sacaron de sus mazmorras/ además había otros prisioneros con más tiempo/ hasta 6 meses ahí/ nos metieron en vehículos cerrados tipo panel/ atados vendados y amordazados/ creímos que era el fin y cantamos la internacional/ nos callaron a culatazos/ eso me rasgó y movió un poco la venda sobre los ojos/ pude observar por la ventanilla del copiloto/ los vehículos daban vueltas dentro del cuartel…. horas más tarde nos regresaron a las celdas/ estaban lavadas/ olían a jabón y desinfectante….

en la prisión de cuernavaca/ adonde fuimos consignados tras el secuestro policíaco-militar/ supimos que esa fecha del paseo al interior del cuartel el gobierno federal anunció y permitió/ con grandes discursos de excelsa democracia…. legalidad…. transparencia…. estado de derecho…. etcétera…. la visita de una comisión europea de amnistía y cruz roja internacional al campo militar/ para constatar que no estábamos ahí….
esa es la función política de las “comisiones” de derechos humanos oficiales y del poder judicial/ justificar el terrorismo de estado/ circo del régimen fascista….




-una visita de gabriel garcía márquez



penitenciaría de atlacomulco, morelos, méxico
noviembre 1977-abril 1980

gabrielito garcía márquez
nos visitó una tarde calurosa en la prisión de atlacomulco morelos
entre fines de 1979 y principios de 1980
no recuerdo la fecha
de hecho
lo memorable de aquella tertulia fue el chicharrón que llevó
la reclusa benita
era un enorme chicharrón envuelto en papel de estraza
nunca supe si gabo disertó sobre las vainas del mundo o de su obra
a veces levantaba un brazo o ambos
tampoco supe si eran malogrados intentos de gabito
por alcanzar el chicharrón entre la multitud de los demás brazos cazachicharroneros
otras gesticulaba
incluso cerró los ojos algunos instantes
sólo se escuchó el crujir del chicharrón en las mandíbulas llenas de los prisioneros oyentes
que no oímos nunca nada más que crujir y crujir
hasta que la reclusa benita lanzó un quejido más doloroso que
el del puerco sacrificado para el chicharrón
cuando el gran papel del envoltorio se fue haciendo inútil acordeón entre sus manos…. evidencia del chicharrón desaparecido
como desapareció la arenga magistral de garcía márquez en aquel voraz crujidero
al mismo tiempo se dio por terminada la reunión con el distinguido visitante
el de aracataca intentó un adiós sin conseguirlo
hundido en esa crónica chicharronera de lo inevitable
el futuro nóbel de literatura se levantó/ cuan alto es
vimos su saco gris sport como nube crispada
la mirada silente de un buendía en un mágico macondo amurallado/ miserable/ chicharronero
         a lo mejor es una mentada colombiana
pensé
pero/ nunca me importaron las mentadas
nacionales o internacionales
y me fui por un clandestino curadito en la prisión
una especie de pulque fermentado con cáscaras de piña
para aliviar la panza.... saciada de crujiente chicharrón….
fue hermoso



-deportes



penitenciaría de atlacomulco, morelos, méxico

noviembre 1977-abril 1980



había equipos de fútbol
-uno por galera
incluso una flamante selección
con uniformes nuevos
en blanco y verde
obsequiados con frecuencia
por el club zacatepec
de primera división
eran buenos
canjeables por latas de conservas/ atún
o unos toques de mota
los mismos futbolistas
a veces
también hacíamos básquetbol
/era más fácil romperle la cara a otro
había un ajedrecista incipiente /yo
tres o cuatro boxeadores
un tenista aficionado
eso era todo y
junto con el resto
incluyendo a las mujeres
practicamos el popular deporte
de cazar ratas
las empapamos con petróleo
luego las soltamos encendidas
ardientes
chillantes
locas y veloces
entonces corríamos
azuzándolas o huyendo
de su fuego
frente a la multitud hilarante
gozosa

SALIDA DE EMERGENCIA de Mauricio R. Pacheco

by Monica Gameros


Presentación:

Del infierno de Dante, de la mano de Beatriz, sujetado de sus ojos, Mauricio dejó a tras la melancolía que le provocaba la pérdida de sus viejos amores y se pasea por el filo de un espejo roto que ni miente, que no se limita, que le escupe a la cara todas las verdades y se ríe de sus mentiras.

Si es difícil abstraerse de las sensuales nalgas de una adolescente, tomar al toro por los cuernos y darse cuenta de que ese toro de lidia es uno mismo y que además nos domina una hueva infinita y preferimos burlarnos del torero, resulta mucho más divertido, aunque en el acto nos desangramos y a veces preferiríamos vivir lejos de todos y de todo, solos en una huevo, un cascaron, una media naranja rodeada de lenguas ácidas, de manglares y de cocodrilos.

Agrestes, solitarios, ermitaños, así somos los adictos de la contemplación y de vez en cuando, muy de vez en cuando, nos asomamos al mundo para tomarnos una chela, fumarnos un porro, gozar con el sexo fortuito de un extraño, en una extraña plaza, en un motel de paso. Lo malo es que después de la euforia del primer momento, nos domina la desazón de todo y el tedio, ese maldito tedio que nos provoca la estupida y absurda existencia, entonces… recurrimos a una pluma, un papel, una computadora y vomitamos como adolescentes anoréxicas todo el asco que la vida nos provoca. Lo bueno es que todo ese hartazgo se queda atrapado, al menos por un tiempo, entre las hojas de un libro.

Bajarnos del barco, saltar del avión, brincar al abismo, la salida de emergencia siempre está cerrada con candados y barreras de metal, salirnos, escaparnos, huir no es fácil, nos sujetan ustedes, los que nos quieren, los que nos extrañarían, al menos por un tiempo, y no nos dejan salir de esta vida hueca.

Quién pensaría que el odio y el tedio pueden ser atrapados en las páginas de un libro, quién diría que esos libros pueden desfilar con el pasar de los años, uno tras de otro, firmes sin reparo, a pesar del desierto de los ojos que no leen, a pesar de la cascada de indiferencia, a pesar de los amores perdidos. Como sea, Mauricio ha demostrado que escribir no es un hobbie, que no es sólo una maldición o un refugio catártico. Mauricio ha demostrado que escribe a pesar del mundo entero.

Su primer libro TARAREOS DE ABANDONO me pareció un asalto eufórico, un don para perder de vista al amor, pero este libro me hace pensar que hay un poeta más al que no se le puede evadir, porque sus palabras pesan, porque sus sentencias no son fáciles de olvidar, porque la verdad no incomoda pero duele y duele más cuando en silencio te reconoces en las páginas de este libro sin que, cómo él, logres encontrar la salida de emergencia.

Si me preguntas porqué comprar este libro te diría: porque ni Televisa ni Tv Azteca han podido sacar de ti esa bestia rabiosa que inevitablemente salta cada vez que en silencio te observas frente al espejo.


Mónica Gameros
Febrero 2011

El mirón de la venta que no vió nada de Tonatihu Mercado

by Monica Gameros


Presentación


SALIDA AL NEO SURREALISMO LITERARIO A TIEMPO
Favor de abordar su unidad/ Abroche su cinturón.
Al mando, el capitán Tonatihu Mercado G.

Bienvenido viajero de las letras, adicto a las imágenes ilógicas e inmortales de la literatura. Se ha comprado el ticket al viaje de la bestialidad humana: aquí los sueños, los vicios, el amor y la lujuria, la sinrazón y el sadismo, se cogen de la mano para andar por los canales y las cloacas de la ciudad de la violencia pura vuelta poesía, apuntalada en una novela pluridimensional.

Tonatihu Mercado, aspirante y suspirante de los reflejos de la luz solar sobre la animalidad de hombres, mujeres y bestias, nos retrata los callejones oscuros, las bodegas del contrabando, los viciosos de la mafia y la cursilería de las putas enamoradas, al tiempo que, podremos compadecer el duelo de las viudas negras en medio de una hermosa historia de amor.

Conocerán eso sí, a los magos de la vida, los chamanes y las brujas que nos llevan a las puntas de las estrellas en medio de cuentos y leyendas que nos indican el camino a la cura de la ceguera, sobre todo, después de extasiarse con los destellos de la pluma de un filósofo, artista, perfomer y poeta, un loco que tira las palabras como el dragón de Komodo escupe sobre su presa; al menor descuido podría ser intoxicado por la ponzoña de este joven escritor que ha vuelto de su gira por el mictlán, la pléyades y los múltiples círculos del infierno, nomás para contarnos de su odisea, en tanto que el atardecer se desparrama e invade la ventana por la que el mirón que lo sabe todo y no sabe nada, se mantiene seguro, sin darse cuenta que, sin él, nada ni nadie podría seguir existiendo.

Mónica Gameros
México DF octubre 2010

domingo, 10 de julio de 2011

JAZZ INVERNAL

JAZZ INVERNALMonica Gameros
Primer cuento publicado,
del libro Caída libre,
Editorial Start Pro (2007)



El saxofón se destila en el aire mientras observo la pantalla de la ciudad frente a mí. Tras la ventana, la líquida rutina de octubre, me levanta sin ganas. Ya no cuento los segundos en milésimas de milésimas; todos se han agotado en la absurda idea de levantarse para tomar un té y mendigar un rato en los rincones del refrigerador inútilmente frío, perforado como la sien de un capo ejecutado: vacío, sin sangre; sin cadáveres, sin maleza, sin aguardiente, sin miel, sin abejas, ni una gota de nada.


Son las 12 del día, sigo con la boca seca y apenas tengo dos baños en la última semana. Como no tengo 10 pesos para comprar el diario menos indecente, me dispongo a leer una revista de líneas de pensamiento. Me pregunto si esas líneas son como las de la coca o si en realidad son como las líneas amarillas de la carretera… ¿habrá tráfico…?
Bueno, qué importa, las campanas de la catedral me recuerdan que venden unas tortas
de pavo a sólo 7 pesos, a unas cuadras de Regina, lugar en el que me encuentro después
de una severa noche de intoxicación.


De fondo musical, me acompaña el ruido urbano que penetra mi habitación inundada de jazz; de nuevo, el claxón del neurótico de las 12:10 me hace recordar que el día promete más, si me escapo para caminar en los alrededores, por lo menos hasta donde me alcancen las ganas de caminar sin ningún sentido, como cuándo se busca empleo y se encuentran engaños, promesas de asociaciones fantásticas, de grandes microempresas con créditos de risa o varios diversos y multiflocklóricos puestos de mesera. ¡Bah!, mejor olvidar eso, salirse por la tangente un poco mientras se pueda. Total, no reparo si me veo obligada a trabajar en lo que sea, hasta he repartido pasteles.

El jazz sigue con su hermosa compañía en mis hipersensibles oídos, es el único solero de ilusión en medio de la invernal y caótica Ciudad, siempre me abstrae al placer de sentirme totalmente quieta bajo la lluvia de la regadera…
Aún absorta en mis vagabundez mental, no puedo evitar escuchar el jazz entre el fondo ruidoso que viene del mundo y que viola la quietud de mi cápsula, mi habitación, mi proxeneta, vouyerista de las noches en que arranqué las almas de mis amantes, con ese ambiente que la hace ser mi guarida, pero se le insertan como aguijones los gritos del tráfico, la venta del gas y el agua que antes no pagábamos por beber.
Ya nada es como antes. Ahora vivo en el ombligo de la ciudad y el ruido me atropella todos los días. Los autos se gritan mentadas de madre; los ambulantes cantan como todos los días sobre las calles; el smog ya está con nosotros.


Es un día común, pero hoy, la mañana parece gritarme a la cara que lo haga, que me vaya, que no lo piense más, que el tiempo se escapa y me hundo con la mañana en un debate tormentoso, pues a mi parecer el tiempo no existe… pero justo en el momento en que argumento sobre la mentira del tiempo, escucho a la mañana vociferando sus razones de porqué, aunque el tiempo no existe (lo que me da la sensación de que en realidad pensamos igual sólo que la mañana es más rígida y no entiende los niveles de concentración que se requieren para aguantar el desempleo) lo que resulta imprescindible, dice ella, es que se haga disciplina con la invención de las horas, pues de lo contrario cada quien haría lo que mejor le viniera en gana y eso ¡No puede ser! …

Tengo que fingir para no romper en carcajadas con su fina cuadratura ya que su gesto me recuerda a una de las monjas que me cuidaban en la infancia. ¿Porqué no? Pregunto con una mueca en la cara que me hace pensar en una caricatura pidiendo explicaciones con absoluta y verdadera ingenuidad de porqué se han dispuesto las cosas como las encontramos cuando llegamos a este mundo.
Pienso dos segundos y me dispongo a enumerar mis razones de por que el tiempo sólo es una herramienta de control para apaciguar el espíritu posesivo y avaricioso de la especie humana; pero la mañana, pues se ha puesto necia y me atropella con el reloj del celular y con el reloj de 20 pesos que compré hace como 7 años en la calle de la Soledad, un día que como hoy que andaba sin empleo, con poco dinero y que no sabía en que podría bien gastar antes de que mis ahorros se fueran en una chela de la taberna o una clayuda y un chesco. Antes que eso, necesitaba algo que me retuviera en el tiempo, para no salirme demasiado de las líneas de esta sociedad que nos impone absurdos checadores que nos obligan a sentir el stress laboral de todos los días y entonces decidí comprar el reloj pirata en vez de comer. ¡Que ingenua que fui!

Por lo pronto, esta mañana mediodía se está poniendo otra vez, nostálgica. Antes de sambullirme en su tristeza, recuerdo que ayer en una muy larga conversación, Salma se reía de la neurosis que me aflora cuando estoy en la calle, sobre todo, caminando en Tepito, haciendo milagros por el guardarropa, por evitar fríos y padecerse innecesariamente la pobreza intelectual.

Mal no nos caería una hilera de festivales culturales gratuitos en pleno invierno, con lo delicioso que resulta caminar por las calles del centro histórico, ahora que ya no hay tantos ambulantes… ¿dónde andarán? Tal vez estén escribiendo igual que yo ahora, y tal vez soy yo la figura tragicómica de sus relatos de ventas en las calles de esta ciudad.

En su defecto, y a beneficio de ambulantes desempleados, desempleados involuntarios e inadaptados como yo, sería bueno que se apuraran con la remodelación de las calles de la ciudad, para ir a caminar por sus solitarios senderos, encogidos entre abrigos de lana, con largos listones en el cabello, gorras y guantes, asidos por la cintura inquieta de la Soledad que nos anima a salir a caminar.

Desempleo, soledad, pobreza, tres factores que obligan a practicar el viejo deporte del paseo silencioso y solitario. Aunque en el camino uno encuentre sólo a los amigos en vez de empleo, no importa, porque de esa forma reiniciamos el ritual de la tarde bohemia entre gentes libres, entre desempleados que por el momento no tenemos prisa por correr tras el furtivo checador, ya que nos hemos convertido en dueños absolutos de nuestra libertad, en los poetas del invierno, en los crudos urbanos.

Deberían declarar la cerveza bebida nacional gratuita, despenalizar absolutamente el consumo de la cannabis y dejarnos en paz para dedicar nuestras mentes y nuestra sensibilidad a la creatividad y brindarla a los tullidos oídos de quienes son adictos al dinero, quienes sólo saben extender la tarjeta bancaria para comprar la belleza de la que somos dueños los excluidos, los inadaptados e improductivos libertarios: los poetas desempleados; los que no pasan las pruebas psicométricas; los que siempre renuncian y le gritan al jefe lo estupido e imbécil que puede llegar a ser.

Salud pues por los centros culturales y los foros alternativos que nos den posada. Vive la liberte en los puntos de encuentro, donde tocáremos para recuperar nuestros cuerpos, todavía vivos a pesar de la anorexia involuntaria que padecemos. Nos vemos en las noches, seres de la lluvia ácida y de risas en cascada. No me despierten antes de las 11, por que necesito tiempo para reposar el orgasmo de las seis de la mañana, con el que dormiremos hasta bien pasado el medio día...

Ah que regocijo siento, rodeada de dementes que se preguntan de todo y por todo. En cuentas de racimos quedan las discusiones sobre la justicia, la neta, la política, la mierda, la inhumanidad, la falta de amor a todo, al arte, a la cultura, a la experimentación…

Ya he caminado por cuatro o cinco veredas de la céntrica ciudad de México. Ahora me encuentro discutiendo esto del placer de la anorexia libertaria, en medio de una sala inmensa y vacía, con piso de duela y paredes descarnadas, paredes desolladas que dejan caer partes de su piel mientras alguien rasca en las bolsas del super en busca de alguna golosina extraviada para torear el frío e invernal ayuno al que los poetas de la cruda crisis económica ahí reunidos, nos disponemos a hacer frente en forma positiva, pues, porque hay que economizar…

De pronto, alguien que quiere huir un poco de la verdad, grita detrás del frigorífico:

-Deberíamos derrocar el empleo, tal vez sea la primera etapa de la verdadera libertad.

Los demás, completamente de acuerdo, seguimos fumando y tomando decaf con canela…

EL BESO DEL CALAMAR

EL BESO DEL CALAMARMonica Gameros
Segundo Cuento publicado, del libro Estación fin del tiempo
Editorial Start Pro (2008)



Son las 7:30 horas de un día más. Uno laboral porque los ríos de gente continúan sus cotidianas excursiones. Millones de tacones marchan desde el oriente de la ciudad hasta la zona bonita de Polanco, ahí las mujeres se encargan del orden rodeadas de cables, asidas a las pantallas de computadoras, conectadas -como un gusano- desde su cerebro hasta las extensiones telefónicas; todas bailan sobre los conmutadores, hacen el amor frente a los equipos de fax, se maquillan frente las copiadoras…

Amadas y retenidas por más de 8 horas, las mujeres de los pobres viven bajo el control de las máquinas que las hacen suyas y les devoran las ganas, las mantienen atadas con grilletes del checador para dar lo mejor a los hijos que las esperan en silencio de la mano de la nana con cabeza de pantalla. Por la tarde, casi al anochecer, retornarán a sus hogares cansadas y fastidiadas, van en silencio, con la mueca tibia, la palidez en sus rostros y el cansancio crónico apenas maquillado con carmín. Peinan sus cabelleras oxidadas, tapan sus anemias con maquillaje barato y sonríen a los recuerdos fugaces. Las más jóvenes también guardan silencio pero no dejan de tener ese rostro de novicias dispuestas a la batalla por el futuro que nunca llegará.

Todas viajan montadas sobre el gusano naranja que conecta las orillas de la metrópoli cobriza y putrefacta. Viajan en silencio sin pensar en el tiempo que se escurre como agua. Viajan en silencio sin retraso para morir. Viajan por las calles sobre millones de tacones y caminan en automático, como si el tiempo estuviera perdido, van sin mirar, sin sentir, sin ansiar, sólo hay que llegar, siempre con prisa, siempre desconectadas, siempre perdidas. Todo resulta un sueño, una película de Buñuel.

Todas viajan montadas en el gusano naranja y sueñan con las historias sensacionales de sexo y amor que esperan de sus maridos en discos versión pirata: sé feliz, sé dueña de tu vida, escucha los cantos de los empedernidos patanes que siempre te amaran sin entender su bestialidad.

La cantata en la televisión no se detiene jamás: alíviate de la angustia con el libro de medicina tradicional; baja de peso con las cremas milagrosas, aún eres mujer, aún mereces amor, aún puedes sentir pasión.

En medio de las piernas femeninas, bajo las faldas, dentro de un cuerpo lacerado por la mugre que le adorna la profesión de pedir una ayuda; el limosnero viaja  con sus piernas que lucen como los tentáculos de un enorme calamar, muertas sin energía ni movimiento alguno, detienen el vuelo de los brazos que caminan para suplir a los tentáculos.

Su mano, delgada en extremo, jala abrigos y gabardinas, piden una moneda sin decir palabra. Él calamar extiende los ojos y los pone con delicadez sobre las yemas de los dedos para ver de qué calibre es la moneda que ha recibido. Clasifica sus monedas, continúa su trabajo, la mayoría de las veces es ignorado. Algunos dedos le dicen No, otros lo rechazan con un ademán de No me toques. Él recibe la negativa como la recepcionista que contesta una llamada que se corta justo al descolgar el auricular; sin más, pasa a la siguiente mano, chaqueta, falda, pierna, bolsa de Plástico; lo que alcance primero, pero es cómo si no estuviera ahí y las cosas pasan sin pasar.

El Calamar, llega hasta mí sobre sus palmas. Los ojos apagados, son serenos pero no brillan; están cansados de hablar por esta persona que ya no tiene palabras para seguir pidiendo ayuda

-¿Para qué?, ¡es saliva mal gastada, a nadie le importa lo que te pasa, te dan el cambio, lo que les sobra. Con suerte, algunos se levantan del lado derecho de la cama y permanecen tranquilos en su camino al trabajo, ese día dejan caer una moneda de diez o de cinco pesos, esos son generosos y compartidos!

Dice El Calamar frente a mis rodillas, mientras lo veo con cierta vergüenza y contesto con los ecos del desempleo.

-Pues te quedo mal, no tengo ni en que caer muerta, pero si te sirve traigo dos boletos del metro.

-Pues qué se le hace…Contesta con media sonrisa mientras se prepara para desmontar el gusano naranja que ahora se desliza por un túnel para dejarnos ver la ciudad con sus tendederos buscando al sol, esperando al viento que transforma las ropas colgando en hilos de colores papaloteando.

El calamar me mira de reojo, morbosamente adivina por un espacio entre mis piernas, el color de mi tanga bajo la falda. Sus ojos babean sobre el hilo de mi falda y sus labios, se mueven blanquecinos como un perro con rabia. De pronto se da cuenta de que le he pillado; espera una reprimenda y al mismo tiempo envía un beso con sus labios teñidos de cocaína. Separo mis piernas en el momento justo en que al Calamar se lo llevan, en contra de su voluntad, millones de tacones que corren sin entender que sus ojos estaban ocupados.

Los tacones salen disparados, arrastran al Calamar, a sus ojos hipnotizados y a su lengua morbosa. Les importa un bledo todo ¿quién tiene tiempo para esperar a un invisible cuerpo que no habla, no camina, no se apresura?

Los ojos echan una última mirada y yo abro más las piernas. Un momento después en que se cierra la puerta, escucho la voz clara y fuerte del Calamar que grita

-¡Gracias nena!