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domingo, 15 de septiembre de 2013

LIBRO NUEVO: CÍNICA, -Monica Gameros-






CASO PERDIDO
... Y qué mierda me va a decir la psicóloga
si  guarda su miseria bajo el sobrepeso de su vientre,
atacada por la angustia de verse reflejada en mis demonios.

Cómo podría decirle toda la verdad sin que se proyecte en mí
como un espejo de la mujer que
-en realidad-
es ella.
Cómo decirle que respeto sus ideas,
que aprecio su esfuerzo por ajustarme a este rompecabezas,
que es inútil,
que soy pieza de otro juego de mesa.

Cómo decirle que tiene razón,
que su diagnóstico es perfecto: soy ajena;
no pertenezco a nada, nunca he podido,
las multitudes son cardumen sumido en inercia; inadaptada,
no sé obedecer, no sé callar, no sé evadirme; soy antisocial,
me aparto de las eufóricas y fanáticas masas,
propensas a la ceguera,
dispuestas al mute,
adheridas al protector de pantalla.

Cómo le digo que no valoro lo que todos persiguen,
cómo decirle que soy real,
cómo le digo que para mí el dinero no es la medida de nada, de nadie.

Cómo decirle que soy cínica,
que acepto ser contradictoria igual que el resto,
sólo que la mentira me cansa,          y las máscaras,
me gustan nada más,                       

para los días de carnaval...




 ÁREA RESTRINGIDA

Me pediste un beso
y mordí tu lengua
hasta arrancarla a pedazos.

Las palabras no te sirven de nada,
lo que te sirve, es un pedazo de carne
que blandes cual bandera.

¿Quién soy yo para cuestionarte?

Mientras ese pedazo de carne
te sea útil,
mientras te de fundamento,
mi puerta,
seguirá abierta.

Después, cuando el tiempo te cobre factura,

sólo seré un divertido recuerdo.



LIBERACIÓN

La venganza
suele ser el mejor afrodisíaco.

La redención llega

con la lujuria. 







CÍNICA,
-Monica Gameros-
Vol. 4 Colección En boca cerrada no entran moscas
Ediciones Lago, México,2013

Venta y envío a cualquier lugar del mundo: monicagameros@gmail.com
más costo de entrega: COSTO del libro México 100.00| USA 12 dollar|
AL 10 dólares| Unión europea 12 euros| + costo de envío.

viernes, 16 de agosto de 2013

GABINETE SALVAJE 2013, presentación poética de Mónica Gameros



7 de agosto de 2013 a la(s) 12:30




CASO PERDIDO

... Y qué mierda me va a decir la psicóloga
si  guarda su miseria bajo el sobrepeso de su vientre,
atacada por la angustia de verse reflejada en mis demonios.

Cómo podría decirle toda la verdad sin que se proyecte en mí
como un espejo de la mujer que
-en realidad- es ella.

Cómo decirle que respeto sus ideas,
que aprecio su esfuerzo por ajustarme a este rompecabezas,
que es inútil,
que soy pieza de otro juego de mesa.

Cómo decirle que tiene razón,
que su diagnóstico es perfecto: Soy ajena;
no pertenezco a nada, nunca he podido,
las multitudes son cardumen sumido en inercia; inadaptada,
no sé obedecer, no sé callar, no sé evadirme; soy antisocial,
me aparto de las eufóricas y fanáticas masas,
propensas a la ceguera,
dispuestas al mute,
adheridas al protector de pantalla.

Cómo le digo que no valoro lo que todos persiguen,
cómo decirle que soy real,
cómo le digo que para mí 
el dinero no es la medida de nada, de nadie.

Cómo decirle que soy cínica,
que acepto ser contradictoria igual que el resto,
sólo que la mentira me cansa,     y las máscaras,
me gustan nada más,                   
                                           para los días de carnaval...


Somos mercancía, si hay suerte genética,
destinadas estamos
                                        a ser producto de colección.

Todas somos máquinas de reproducción en serie.

Conforme pasa el tiempo,
perdemos  valor en el mercado.
Conforme pasa el tiempo,
los consumidores,
regatean con mayor insistencia.

Podríamos ocupar un lugar en la puja de los coleccionistas adinerados,
siempre  que            -claro está- 
sigamos las reglas del comercio
                                          y nos adaptemos a los moldes más solicitados.

Al parecer no hay opciones de escape:
                                           ricas y pobres tenemos que aceptarlo.

Hacer  lo contrario cuesta: se cobra con aislamiento,
repudio, prejuicio, y al final,
seremos denigradas por ser viejas,
inadaptadas e insolentes,
                                                  putas… 
                                                                   raras.

Somos mercancía: podríamos no serlo.
Es la única oportunidad que tenemos
para escapar de la repisa del remate.

Algunas -unas cuantas- deciden no cumplir con el mercado.

Las menos, se niegan a ser reproductoras;
otras renunciamos a callar,
nos negamos a guardar en secrecía
todo eso que se acepta al recibir una argolla,
una herencia,
un patrimonio.

Nos preparamos para seguir el camino solas.

 Todas somos máquinas de reproducción en serie.

Sin ese poder,
no hay hombre que nos quiera; si lo hubiera,
entonces habría encontrado el verdadero amor,
el más puro, el único;
porque carece de sentido vivir con un hombre
si no es para compartir la riqueza,
o eso me han dicho,

supongo, que igual resulta ridículo vivir con una mujer
que no garantice la herencia genética;

si eso existe, para mí es suficiente prueba
de que el amor no es sólo una idea.


Qué será de mí cuando el desierto se expanda sobre mis cuencos...


En un marasmo, mi cabeza incontrolable navega sobre desdicha,
se me desborda la impaciencia, me invade el rencor ante la destrucción
                                                                               administrada hasta el infinito.

Me pregunto para qué tal cantidad de desprecio.
Cuándo se devaluó la vida. Apenas vale unos billetes; apenas,
unos segundos de vergüenza; apenas un minuto de silencio.

Como si con ello laváramos la culpa de nuestra omisión,
como si con ello limpiáramos nuestro egoísmo impuesto por la cultura del depredador,  tolerado a condición de que no destruya nuestro camino.

La vida no importa cuando se es un suspiro largo;
se vuelve desecho cuando se es parte de una promesa;
cuando se es una señal aguda en medio de un terremoto.
                                              
Me ahogo entre mares de nausea y me repito todo el tiempo:
aún puedo hacerlo, aún puedo revolver el orden de los días, apuntar al talón,
causar la destrucción de toda cosa diseñada por la avaricia
& río hasta las lagrimas al pensar en la inmortalidad,
río peces dorados en migración.

Desbordada, me inunda la furia contra las lenguas del sosiego,
habría que arrancarlas de una tajada,
exprimirlas para refrescar la ansiedad, y por fin,
impulsar osadía.

Sería un mundo bello.
Sería un mundo anormal.

Sobre tus labios, quiero soñar que extenderás los brazos
para sostener a los críos en su libre caída.

Ansío comer flores,
atragantarme con flores,
eructar flores,
y no detenerme
hasta que las estrellas sean tus ojos.
¿Recuerdas cuando comíamos besos y era suficiente?
Qué días los de la fuga,
los amaneceres llenos de sueños,
las noches llenas de fantasía.
La utopía era nuestro idioma,
la rebelión nuestra bandera, y ellos
con la lengua sedada, siempre decían espera,
espera, pero no había paciencia.

Qué días aquellos,
los besos eran pimienta,
el amor algo tangible,
la verdad, perfecta armonía.

Nos fuimos de casa,
rompimos raíces,
atrás dejamos toda su locura,
toda su desidia.

Al mundo normal,
le cerramos la puerta.
Cerramos los ojos
para esconder la llave;
el lixir lo arrojamos al drenaje;
las galletas las dimos a las aves
que se fueron del planeta.

Emprendimos la fuga,
sabíamos que no había retorno,
soñamos con lo imposible,
estábamos dispuestos a olvidarnos de las fronteras.

TEMPESTIVA,
ME DECLARO TIERRA NUEVA
                                               Sin cobro de peaje
                                               Sin erigir fronteras ni aduanas.

            ME DECLARO TERRORISTA
                                               Estallo bajo tu piel.   
                                            
Me desnudo, me entrego, me sincero

Jamás entendí bien los términos del amor.
Para mí no es subasta ni renta.
Para mí no es hastío.
Para mí,
nunca es vacío.
Soy el reflejo de un largo silencio


¿Soledad?
¿De verdad quieres saber qué es?

No es que no haya palabras para decirlo.
No es que no pueda darte una descripción de su forma,
hablar de su textura, tal vez
describir su color, incluso
medir su peso… Oh sí,
ese enorme peso que a momentos 
se torna ligero,
como una hoja que se niega a caer
y decide no esperar el otoño,
sino desprenderse en un paseo largo
abordo de corrientes de aire frío,
sólo para colarse por las calles,
sólo para seguir con su efímera libertad
antes de tocar tierra.

¿Alguna vez has pensado en el poder de la palabra que la nombra?

No me parece conflicto, en cambio
me parece posibilidad.

La mayoría la cree tormento de huracanes
Creen que lo destruye todo. Porque no da paso al debate,
sólo es lo que siempre ha sido,
sólo es lo que siempre será.

Para unos cuantos,
aquellos ermitaños,
solitarios silenciosos,

la soledad demanda reír
en el medio de la destrucción del todo.

Hay que callar y reír a la menor provocación, a riesgo claro
de ser clientela de un manicomio,
pero qué más da.

¿A caso no habitamos uno?
¿A caso no es la regla universal?

La risa abre puertas y ventanas para la insistencia
-casi necedad obsesiva-
de seguir habitando un mundo absurdo,
el que da espacio a todo
para almacenarlo con miras a la devastación,
al derrocamiento del absoluto sentido de lógica, por ende,
a la posibilidad de la rebeldía.

La soledad no permite la reconstrucción del absurdo.
No le es posible,
ni con ayuda del mundo entero.

De hecho,
no hay tal posibilidad,
-en realidad-
no hay posibilidad alguna.

Sólo queda aceptarla como condición propia.
No combatirla,
no desdeñarla.

¿Evadirla?
¿Y para qué?

Al final, todos la conocemos de cerca:
al pie del abandono,
en la orilla de un mausoleo,
al contemplar el infinito cielo
mientras la cuna se dispersa
para evadir la depresión del ego.

Todo es cosa de silencio, oh sí,
ese monstruo que tanto aterra
a los egos amaestrados.

Hablan y hablan sólo porque temen al silencio,
al tremendo vacío que contrae el silencio
que se avergüenza ante una mirada constante.

¿Se puede vivir con ella?

Temo decirte que es necesario,
podría asegurarte que resulta imprescindible.
De hecho…  Es inevitable.


Soledad, vaya concepto,
se le confunde con la desolación,
y no es lo mismo,
nunca es igual.

Con la soledad te devasta la amplitud,
el espacio,
el nuevo significado.

Mueres de risa con el absurdo;
puedes contar cada segundo, cada hora,
cada nube, y nunca,  nunca
terminarás con el asombro,
con el vago trago del asombro
que te hace perderlo todo:

La voz la pierdes a falta de palabras con significado.
El oído lo pierdes cuando te invade la maravillosa polifonía.
La mirada la pierdes en medio del océano del asombro.

Con la desolación en cambio,
la piel es la frontera; la boca,
una cueva por la que tragas toda la amargura del ser,
del estar aquí y no desearlo,
del respirar y sentir el fuego directo en el corazón
que se te muere sin sentido.

¿De verdad quieres saber cómo es la soledad?

Basta guardar silencio, escucharlo todo,
respirarlo todo, contemplarlo todo.


Podría decir que huele a cenizas flotando sobre tu cabeza
mientras un sabor desconocido inunda tu lengua y tu pecho
se llena de preguntas que no pueden ser contestadas
sino en medio del silencio.

Por que la soledad se escucha.
Tiene muchas voces,

Algunas veces
es como el habla de la casa por la madrugada:
rechina entre el eco de tu silencioso andar insomne
y se palpa
como el encierro se palpa
sobre la hoja de papel amarillenta.

Contrario a lo que el mundo entero cree,
la soledad no es ventisca helada.
Se esconde en un beso que se escapa,
gira entre balbuceos que pretenden ser palabras
y sólo son ruido sin importancia.

Se convierte en días, luego 
en semanas, luego
en años.

Se difumina,
nunca se recicla.

¿Has meditado sobre el peso de las palabras
con las que tratamos de evitarla?

Falta comprensión del absurdo de la vida,
-así ha sido, así seguirá siendo-, escucho.

Dicen las voces, mientras resignadas sonríen,
que pienso demasiado,
que hay que ir así
como si no pasara nada,
para no sentir tanto,
para no pensar tanto,
para no preguntar tanto,

por que no hay respuestas,
por que nadie quiere escucharlas.

Escucho cientos de murmuraciones,
las palabras se hacen coros,
se hacen aclamaciones,
se vuelven exigencias de abandonados;
son inútiles llamadas de atención
desde las gargantas de  los olvidados,
arrinconados en sus huecos corazones,
donde se repiten todo el tiempo:
yo me amo, con eso me basta,
yo me amo, con eso basta,
yo me amo, con eso vivo,
yo me amo, soy suicidio.

La humanidad entera somos moléculas de miedo.

Nos aterra la muerte porque nos significa soledad eterna,
y olvidamos que vivimos con ella
desde el primer aliento.

Banales,
llenamos el absurdo vacío con dulces obsesiones:
poder, sexo/ poder, status/ poder poder.

ERMITAÑA, 
ando escondida de la polución, pero es inútil,
se mete por las orillas de la ventana,
por las gargantas de merólicos que al pie de escalera,
al extremo opuesto del corredor,
venden agua, fuego, felicidad.

Ando escondida de los químicos que me causan alergia,
pero están mezclados con el agua que me baña,
con la carne de los muros de mi casa,
con el aire que jalo para seguir suspirando.

Ando escondida del veneno del sistema, pero
por más que hago, siempre me encuentra,
se sale de la pantalla, del teclado, de la radio.

Se alborota y se encierra conmigo en casa,
como si quisiera seguir aferrado a mi piel,
a mi voz, a mis ojos, a mi canto.

Ando escondida,
me repliego por los rincones de la casa,
pero nada basta,
no hay orificio que me guarde,
no hay eco que me alcance para decir
¡Basta!, ¡Ya basta!,
¡No me sigas jodiendo!
Mira que si desespero, te encañonaré y seguro
saldrás corriendo!

Y yo, pacifista como soy,
apago la TV, enmudezco la radio,
cierro las ventanas para rebotar el estertor de la histeria en masa,
y prendo incienso, cierro los ojos, exhalo.

Exhalo y extirpo de mí
 toda esta locura llamada
mundo civilizado.


-Monica Gameros-

Lectura en el 27 GABINETE SALVAJE, Ciudad de México 2013, Foro Hilvana

jueves, 11 de octubre de 2012

LAS ALAS DEL VERSO, Vol. 6 Colección 2012, Cascada de Palabras







LAS ALAS DEL VERSO
-Mónica Gameros-
Vol. 1 Poesía de Bolsillo
Cascada de Palabras, cartonera



[a mi hija Lisa Björk, con amor]

[BJÖRK]

Enredada en posibilidades infinitas
flor canto eco viento, al final, el terremoto de mis dedos
dibuja la sonrisa de una niña convertida en ancla
Me mantiene asida al puerto.

Mi niña me sonríe entre sueños, lejos de mí,
suspira por nuestras alas conversas en futuro.
Cantamos y reímos como siempre lo hemos hecho
Nos abrazamos por las noches mientras dormimos en la distancia

Sólo anhelo su pequeño cuerpo entre mis brazos,
Sólo suspiro por su voz contenida entre mis recuerdos
y su voz lejana me fortalece día a día.

Mi pequeña sirena, eres mi canto
Mi pequeña Björk, eres mi eco
Mi amor no importa el tiempo,
mi regazo es océano en calma para tu vela,
mis besos, el fin del tornado que te rodea.



1


Soy el verso que nacerá de tu anhelo
Gala Ozono (México 1825)





LAS ALAS DEL VERSO

Esta mañana descubrí que muto.
En la espalda me nacen dos cosas extrañas,
comienzan a salir y causan en mí la urgencia de saltar
desde el punto más alto de la copa de una Jacaranda.

-Tengo pies que se transforman en bruma,
las manos se levantan hacia el horizonte,
mis labios, se han sellado-

No sé, creo que pronto desenterraré la ansiedad almacenada.
Soltaré las amarras del navío.
Volveré al ojo del huracán.
Contemplaré el todo como antes,
en medio del mar en celo, abrumador, abismal.

Esta mañana, mis ojos se abrieron ante el espejo
como dos planetas en colisión.

Muto, de a poco, me transformo.
Comienzan a señalarme,
cuando camino ligera por la calle,
floto entre rumores.

Muto y de la espalda me nace polen, semillas,
cúmulos gigantes.

Es inevitable.

Muto y mi cerebro sólo piensa en aduanas, fronteras, montañas.

Muto y canto para saludar al cielo que me recibe
y me habla de intensas batallas entre aquellos
que se amarran al mástil del barco que se hunde y
los otros, que prefieren nadar en medio del mar en brama.

Esta mañana me di cuenta de que muto,
quedé entre dudas atrapada.

No me decido.

Creo que cambiaré de nombre,
creo que renunciaré a ser un nombre,
creo que dejaré de lado cualquier nombre,
creo que desplegaré las alas.

Por lo pronto, me uní a una parvada.
Por lo pronto, decidí quemar el archivo muerto.
Por lo pronto, despegaré los pies de la montaña.
  
II

Hoy me gustaría sólo ser aire...
Mañana, seré brisa.

Quiero ser la sombra que viaje entre ventanas
para llegar a tu sueño e invitarte a partir.


III

Ayer, me dispersé en fuga fortuita. Hoy,
acarició –sutil- la sonrisa de la niña que vive 
en mi cabeza de mujer caracola.






[NECEDAD]

Que dicen que no vale la pena volar, que me pierda,
que me esté quieta, que me quede callada,
que guarde todo intento de movilidad,
que me apacigüe y no haga más.

Y ordenan:
-Aquí te quedas, de aquí no sales,
deja de buscar entre los rincones
de las calles convertidas en cajones.

y cuestionan:
-de qué mierda hablas cuando describes al amor,
son ideas que no llevan a nada-

y se repite y se repite la misma canción, y yo, que soy necia,
digo que el amor está convertido en piedra.

y ellos, que son cabeza dura,
dicen que el amor no vale una tabla,
que con eso no se paga una cena,
una rebanada de nada,

y me exigen y me arrinconan y me gritan:
-deja de ver los cables de la azotea,
no son crucigramas,
¿a qué te quedas viendo las hojas por las que el sol pasa?

No veas, no observes, no escribas- REPITEN TODO EL TIEMPO
desde que tengo recuerdos, sólo vociferan:
-no viajes, guarda silencio, no presiones,
nada cambia, todo queda igual,
nada cambia, todo se queda como está-

Y yo, que crecí entre tendedores de colores,
entre callejones grises pintados con flores. Yo,
que no tengo nada más que las palabras,
no puedo obedecer
-aunque quisiera, no podría-

se me hace nudo la voz, se me atora en la garganta,
me asfixia, me ahoga.

Es esta lumbre que me prende.
Esta cosa que me incendia,
es un eco convertido en avalancha,
una loquera que no me da paz,
algo a lo que llamo libertad, y yo,
que no me sé estar callada

-respondona como siempre-

voy por las calles pensando en poemas,
y me doy cuenta de que la voz se me hace canción,
me doy cuenta, de que la gente no sonríe,
sólo marcha, sólo espera, y se traga la impaciencia,
se llena de calma, se llena de miseria…

Y yo, que no me siento parte de nada,
veo, observo y pienso, siempre en verso.

Es, como sí ya no supiera hablar,
como si ya no fuera gente normal.

Nomás agarro la pluma y se me salen las metáforas de los dedos,
nomás agarro la hoja y a borbotones,
las palabras se me vuelven pájaros
que se van a dar la vuelta, desde lo alto,
para vernos así,
chiquitos como hormigas en marcha continua,
todos en fila, todos trabajando para comprar un poco de comida,
un poco de tela, un poco de vida.

Camino por las calles en silencio.

Es un momento de paz en medio de la histeria colectiva,
un momento en el que puedo hablar al viento,
aunque me crean loca, aunque me crean ilusa,
aunque me crean una bala perdida,
voy por las calles, como partícula suelta
y pienso, observo, y luego,
mis ojos son hojas, mi voz llovizna,
la vida, muros altos en los que escribo sin reparo,
sin pensar en quien lee, sin imaginar si quiera,
si algo de lo que escribo tendrá eco en algún lado.

No importa, para qué preocuparse,
si la poesía no sirve para usarla como calza de nada,
si el arte no es nada mientras la vida
se convierte en mercancía.

Sólo deseo una cosa sencilla, simple, mínima.
Sólo deseo vivir así, con los dedos rebelados,
con las imágenes escapando de la mente,
con los días escurriendo por las hojas,
con las palabras vueltas poesía.

Sólo deseo vivir así
aunque no pague renta,
vivir así en vez de morir un poco cada día,
atosigada con la miserable y aburrida vida
de quien es productivo mientras se tiene energía,
de quien es sólo carne, sólo histeria.

Vivir así, ser una cosa extraña,
una palabra suelta,
un poema.

Soy necia, no cabe duda.


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